Una temporada aún más difícil para el Recre

La campaña 2020-2021 será probablemente una de las más complicadas de todas las que acumula el Decano en esta reciente etapa en la categoría de bronce.

Los onubenses afrontarán el próximo año teniendo que rearmar, prácticamente desde cero, un nuevo proyecto. Pese al gran presupuesto invertido en la confección de la plantilla de esta temporada, los futbolistas no han rendido al nivel esperado y tocará cambiar el rumbo.

Bien es verdad que el precedente, el Recre 2018-2019 de Salmerón, había puesto el listón muy alto al proclamarse campeón del Grupo IV de Segunda B. Es por ello que al conjunto albiazul de esta temporada no se le pedía igualar esos resultados, más aún teniendo en cuenta que la plantilla había cambiado por completo. Pero lo que sí que se le exigía era que, tras un lógico período de adaptación, al menos luchara por clasificarse para los play-offs de ascenso a LaLiga SmartBank.

A nivel de nombres, el del Recreativo de Huelva parecía uno de los bloques más competitivos de la categoría. Pero la edad en el deporte de élite pasa factura, y un plantel claramente envejecido acabó dando como resultado un equipo carente de alma y personalidad en el terreno de juego.

Además, se tomó una mala decisión que terminó de dejar al Decano sin capacidad de reacción: firmarle un contrato de más de una temporada a Alberto Monteagudo. Esto provocó que, ateniéndose a los motivos económicos, la junta directiva mantuviera en demasía en el cargo a un técnico que no estaba dando los resultados que se esperaban de él.

La llegada de Claudio Barragán se produjo de forma muy tardía para, no ya intentar ascender, sino disipar los fantasmas de un descenso a Tercera División que hubiera sido probablemente mortal para el club.

Un próximo año clave

Y llegó el coronavirus. La insólita crisis sanitaria que estamos padeciendo puso punto y final a la liga, otorgándole así la salvación definitiva al Decano en una campaña para olvidar. Teniendo en cuenta este desenlace, la situación parecía beneficiar a los onubenses. Sin embargo, el COVID-19 también va a provocar un profundo cambio en el sistema de competición, creando así un grave problema que el Recreativo deberá afrontar.

La próxima temporada será la más importante de todas las que llevan disputadas los albiazules en la categoría de bronce. El próximo año, la Segunda B se romperá en dos: La Segunda B Pro y una Segunda B que, realmente, equivaldrá a lo que ahora es Tercera División.

Tras el fracaso del último curso, el Recre necesitaría ahora uno de esos llamados “años de transición” para construir un nuevo proyecto que en las próximas campañas pudiera acercar al Decano al fútbol profesional. Pero la creación de la Segunda B Pro no lo va a permitir.

El conjunto albiazul debe quedar entre los primeros clasificados de su grupo para no ser condenado a un descenso encubierto. La gran dificultad va a residir en los estragos económicos que ha ocasionado y va a ocasionar el coronavirus en el club. Desde ingresos por patrocinadores al dinero de las entradas y abonos, pasando por una más que probable restricción monetaria por parte del consistorio onubense debido a la profunda crisis que se nos avecina.

Respecto a la planificación deportiva, el Recre deberá conformar una plantilla “low-cost” para poder estar en la parte alta de la tabla. Y contratos vigentes con un montante económico tan importantes como el de Chuli pueden ser una gran losa de cara a la misma.

Si nos centramos únicamente en el aspecto competitivo, el Decano también saldrá perjudicado. Será muy improbable que el fútbol pueda ser a puerta abierta hasta bien avanzada la próxima temporada, y ambientes como el del Nuevo Colombino marcan la diferencia en una categoría con una afluencia de público tan limitada como la de la Segunda B.

Pero no todo es negativo. En caso de que el Recreativo de Huelva lograra acceder a esa Segunda B Pro, la situación económica del club mejoraría. Además, a partir de entonces, pasaría a luchar por el ascenso a LaLiga SmartBank en una categoría con tan solo 40 equipos y no 80 como hasta ahora. Sin embargo, el camino para llegar a esa nueva Segunda B será tremendamente complicado y, a buen seguro, estará plagado de dificultades.