Sevilla FC, una temporada de más a menos

El Sevilla FC acabó certificando su clasificación a Europa League el pasado sábado, cuando cerró la temporada con un engañoso 2-0 ante el Athletic Club. A pesar de esa sexta plaza, por Nervión recorre un sentimiento de fracaso absoluto por los resultados de la presente campaña.

Evitar las previas, lo mejor

Los de Caparrós, viendo cómo se desenvolvía la segunda vuelta de LaLiga, estaban obligados a asegurar el pase a Europa League, pero por la vía rápida. Y así lo hicieron, pues los sevillistas, tras imponerse a los vascos, consiguieron esa sexta plaza que les da la clasificación directa a Europa sin tener que pasar las previas. A priori parece un logro, pero nada más lejos de la realidad. Los de Nervión tuvieron al acecho la Champions toda la temporada y, desperdiciando puntos ante equipos muy inferiores, tiraron por la borda la cuarta posición más barata en muchos años. El balance liguero, con unos pésimos números fuera de casa, dicta una mejora inmediata tanto en la plantilla como en el banquillo. Dos entrenadores pasaron por el Ramón Sánchez Pizjuán, Machín y, para intentar salvar los muebles, Caparrós, pero a pesar de ello ninguno contentó a la afición más de diez partidos.

El desastre europeo

El Sevilla FC comenzaba una andadura más en la Europa League, su competición, allá por finales de julio. Como cabía esperar, las previas no se le atragantaron al conjunto sevillista y, aunque la fase de grupos no fue para tirar cohetes, la ilusión de los aficionados por conseguir otro título europeo más ahogaba a Machín. El soriano, con más pena que gloria, conseguía sacar resultados, pero el runrún de la grada emitía discordia con el juego mostrado. Si algo le ha caracterizado al club nervionense en Europa ha sido la ambición por cada partido, la garra incansable en cada eliminatoria y, quizás, fue eso lo que le faltó a los de Nervión. Señor Pepe Castro, la superioridad se demuestra en el campo, no por los micrófonos de radio. Quizás el subestimar a un Slavia de Praga, a priori inferior a los de Machín, le pasó una mala jugada, pues tras una noche trágica en tierras checas, todo se fue al garete. Los pentacampeones, eliminados; la paciencia de su afición, agotada; y el entrenador que tanto prometía, a la calle. Así ponía punto y final, el peor que se podía dar, el Sevilla FC a su, o a la que fuese, competición estrella.

Sumisión ante el Rey

Un año más, el Sevilla FC afrontaba la Copa del Rey, pero este año era distinto. En Nervión se palpaba una desilusión con esta competición apabullante, pues tras caer derrotados en dos finales consecutivas, la última bochornosamente goleados, no se esperaba demasiado al principio. Pero una vez más, el equipo sorprendía, esta vez positivamente, a la afición. Se pasó de dieciseisavos y de octavos sin demasiadas dificultados y si, en el sorteo de cuartos otra vez la bestia negra, el FC Barcelona. En el partido de ida el Sevilla sellaba un magnífico 2-0 en el Ramón Sánchez Pizjuán, resultado el cual, en vez de aprovechar, desperdiciaron en la vuelta. Un tremendo 6-1 mandaba para casa a un equipo que no mostró ni el menor atisbo de ambición por relevarse ante el Rey de Copas. Nuevamente, otro varapalo tremendo para una afición que había vuelto a ilusionarse por dicha competencia.

Vuelta a casa

Sin duda, la mejor noticia de la temporada. Monchi volvía a Nervión tras pasar totalmente desapercibido en Roma. Ahora el sevillismo vuelca toda su ilusión en las manos del León de San Fernando, pues bien hacía aquel cuando decía aquello de “que no se pierdan las viejas costumbres”.