Segunda División B: Luis Rubiales, ¿el Mesías?

17 de mayo del presente año, parecía que iba a ser el punto de partida para el cambio en la categoría. Llegaba al ente federativo Luis Rubiales, un hombre del mundo futbolero, ex-jugador y ex-representante del principal sindicato de futbolistas, la AFE. Un hombre que había conocido la cara menos amable del balompié, viéndose inmerso en clubes gestionados de manera impropia, por algún que otro dirigente malintencionado.

Pues bien, este señor llegaba a la presidencia de la RFEF con muchas promesas de cambios en las categorías gestionadas por el ente federativo. Unos cambios que poco a poco han ido guardándose en los cajones del despacho que alberga el sr. Rubiales en la Ciudad del Futbol de Las Rozas.

Por hacer un repaso rápido, prometió una reforma integral de la categoría y del sistema de competición de la Copa de S.M. El Rey: ninguno de los dos puntos citados se van a dar.

Parece que el cacique mayor del reino balompédico patrio, está más preocupado en ganarse enemistades entre los dirigentes de los clubes o en ganarse una parcela en el cielo del dios Tebas (Presidente de la LFP), que en mejorar el bienestar de los clubes que conforman las categorías que son de su competencia.

Para el Sr. Rubiales el verano empezaba movidito, tomando una decisión para nada acertada como fue la destitución del seleccionador nacional (Julen Lopetegui), a 48 horas del debut de la selección en la cita mundialista. Como no estaba contento con esto y quería seguir siendo protagonista, decidió que la Supercopa de España se iba a celebrar a partido único y por primera vez en la historia del título fuera de los límites patrios, más concretamente en Tánger, consiguiendo con esto enfadar a uno de los representantes de la final.

Pero el show, o mejor dicho el esperpento, del omnipotente presidente federativo se acrecenta conforme más abajo y escondido se encuentra el atropello. Lo ocurrido este verano con la tercera categoría del fútbol patrio es de una desfachatez y un cinismo de proporciones bíblicas.

El nivel de maltrato a los clubes es tan grande que no sé cómo los mismos no se organizan en contra del que a priori debe mirar por sus intereses.

Se anuncia por parte de la federación una reorganización de la misma, sin embargo, no se pone fecha a la misma, ni se esgrime una hoja de ruta a seguir para tal fin.

Se “avisa” mediante escrito a los clubes integrantes de la categoría de que no negocien ningún tipo de acuerdo que afecte a los derechos audiovisuales de estos últimos, esgrimiendo un argumento bastante peregrino, como es la negociación conjunta de los mismos por parte de la federación, hecho tal que a día de hoy ni se ha dado, ni tiene visos de que se vaya a dar.

Se anuncia que después de años de reivindicación por parte de clubes, asociaciones, futbolistas y aficionados, que por fin los jugadores de la categoría tendrían su dorsal fijo para toda la temporada. Pero se hace mal y a medias, siendo una medida que no es de carácter obligatorio.

Más tarde, se anuncia el sorteo del calendario para una fecha y hora concreta, y se lleva a cabo en otra fecha, hora y sin que nadie pueda ser testigo del mismo, porque ¿cómo no?, esta categoría no se merece una retransmisión en directo, como se hizo para otras superiores.

Pero la RFEF, con  su dios a la cabeza, tenía que rizar el rizo, y vaya si lo hizo, esta vez en el sorteo de la Copa de S.M. El Rey, el cual se tuvo que repetir una vez sorteado porque la incompetencia es tal que son capaces de incumplir su propio reglamento, y como no podía ser de otra forma con una falta de transparencia impropia del país en el que vivimos.

¿Aquí acaba todo? Pues no amigos, el nivel de payasada puede ser aun mayor: uno de los clubes descendidos el Lorca FC, en un acto que para mí honra a su propietario, antes de que la federación realizara todo el calendario, e incluso la composición de los grupos le comunica a la RFEF su intención de renunciar a su plaza en la categoría. ¿Y qué hace la Federación? Pues negarle esta posibilidad, haciendo que se genere un problema a posteriori, que podía haberse solventado.

En fin, cosas de este país y sus estructuras.

Me van a permitir tomarme una licencia, y dar una pequeña visión de lo que para mí debería de ser esta categoría dando una serie puntos, quizás Proliga (que por cierto es una asociación de clubes que engloba a equipos de Segunda B y Tercera, y aboga por mejorar sustancialmente estas categorías) o la propia RFEF tengan a bien considerarla.

  1. Eliminación de todos los equipos llamados B o filiales.
  2. Reducción a grupo único compuesto por 24 equipos.
  3. Los 24 equipos participantes de pleno derecho de la Copa del Rey.
  4. Venta conjunta del patrocinio de la liga “Naming”
  5. Venta conjunta de los derechos televisivos
  6. Profesionalizar la liga, no liga semi-profesional
  7. Venta conjunta de la marca distribuidora de la indumentaria deportiva.
  8. Un jugador, un dorsal.
  9. Limite salarial.

Estos son algunos de los puntos que podrían suponer un salto sustancial de la categoría, aumentando su competitividad y por lo tanto su nivel de espectáculo.

¿Imposible? Yo creo que no.