Pleno de ascensos andaluces a Primera División en 1979

El fútbol andaluz ha brillado con luz propia a lo largo de la historia de la división de plata. Y es que, en Segunda División, han sido múltiples y variados los logros obtenidos por los clubes de Andalucía. Sin embargo, uno de los más notables llegó en la temporada 1978-1979. Y es que, aquella campaña, los tres cupos de ascenso disponibles fueron ocupados por conjuntos de nuestra tierra.

Tras la disputa de las correspondientes 38 jornadas de aquella campaña, acabaron dando el salto a Primera División la AD Almería, el CD Málaga y el Real Betis. Asimismo, el Granada CF también tuvo opciones de dar el salto a la máxima categoría hasta la última jornada, en la que vivió un duelo clave con los béticos.

La AD Almería finalizó en lo más alto de la tabla

La temporada 1978-1979 fue inolvidable para la AD Almería. Un club que acababa de ascender a Segunda División ese mismo año y que, pese a tener como objetivo la permanencia en la categoría de plata, acabó ascendiendo a Primera División. Además, con una jornada aún por disputarse y como campeón de la competición. Fue el primer ascenso almeriense a la máxima categoría de nuestro fútbol.

Para afrontar aquella campaña, la AD Almería apostó por el experimentado José María Maguregui en su banquillo. Además, se hicieron fichajes de campanillas, entre los que hay que destacar a jugadores como Cendoya, Villalba, Óscar López, Garay, Rolón o Zunzunegui. Futbolistas que acabaron dando un gran rendimiento en el conjunto andaluz, que jugaba en el Franco Navarro.

Un estadio que, en la primera vuelta, fue un auténtico fortín para los almerienses. Y es que la AD Almería se mostró tremendamente sólida en su feudo, siendo capaz de vencer a adversarios como el Castilla, el Granada CF, el RC Deportivo, el Real Murcia, el Getafe Deportivo o el Real Jaén. Gracias a esa solidez en casa, el equipo de José María Maguregui consiguió cerrar la primera mitad del certamen en una muy meritoria octava posición.

Esa tónica se mantuvo durante la segunda vuelta: los almerienses ganaban con soltura en casa, pero sufrían fuera. No obstante, el punto de inflexión llegó en La Condomina, en partido correspondiente a la vigésimo octava jornada: la AD Almería superó al Real Murcia por un contundente 1-4, sustentado en los goles de Rolón, Martínez y Gregorio (en dos ocasiones). Este triunfo dio alas a los andaluces, que en las últimas jornadas acabaron consiguiendo un ascenso que parecía impensable.

En las últimas ocho jornadas del campeonato, los almerienses solamente sufrieron una derrota: en la última jornada, ya sin nada en juego. Los siete partidos previos a aquel encuentro se saldaron con seis triunfos y un empate. Un intervalo en el que la AD Almería derrotó a rivales de postín, como el CD Málaga (3-0, en la jornada 31), CA Osasuna (3-0, en la jornada 33) y el Real Betis (2-1, en la jornada 35).

La jornada 36 propició que los andaluces se posicionaran en lo más alto de la tabla, teniendo la posibilidad matemática de ascender un fin de semana más tarde. Para ello, debía superar en casa al CD Castellón. Y lo consiguió: se impuso por 3-0 para desatar el delirio en la ciudad, que celebró el primer ascenso a Primera División de su historia. Aquel encuentro ante los orelluts tuvo como protagonistas a Jeromo, Rolón y Rojas.

El CD Málaga consiguió el noveno ascenso de su historia a Primera División

El CD Málaga afrontaba, en el curso 1978-1979, su segunda campaña consecutiva en Segunda División. Una categoría en la que la escuadra blanquiazul era un auténtico clásico: había logrado previamente hasta ocho ascensos a Primera División. Al término de dicho curso, los boquerones acabarían añadiendo un nuevo salto de categoría a su brillante historial.

Fue de la mano del argentino Sebastián Viberti, que tras haber cuajado una gran carrera como futbolista del cuadro malacitano, acabó tomando las riendas del banquillo en la temporada 1977-1978. Su mayor logro llegó en aquella temporada 1978-1979, en la que acabó clasificando a los boquerones en segundo lugar para volver a la élite del fútbol español. Todo ello, con un equipo que acabó siendo el menos goleado de la competición.

Durante la primera vuelta del campeonato, el CD Málaga fue mezclando luces y sombras, si bien no llegó a estar demasiado alejado de la zona noble de la clasificación. Así, los malaguistas llegaron al ecuador del certamen en Segunda División en quinto lugar, con 22 puntos: tres menos que un Granada CF que ocupaba la tercera posición.

El mejor momento, en cuanto a resultados, del CD Málaga en dicho curso 1978-1979 llegó a partir de la jornada 23. Fue entonces cuando los boquerones consiguieron su mejor marca de resultados: ocho partidos invictos, con siete triunfos y un empate. Una dinámica en la que el combinado andaluz hizo gala de su gran solidez defensiva, encajando únicamente dos goles: en el empate ante el Terrassa FC de la jornada 27.

Dos jornadas más tarde, el conjunto boquerón se coló entre los tres mejores de la competición en Segunda División. Unos puestos que el CD Málaga no abandonó hasta la conclusión de la temporada. En un final de infarto para muchos equipos de la división de plata, los malaguistas supieron mantener una gran regularidad, para terminar celebrando el ascenso en la última jornada, al vencer al RC Deportivo por 3-0.

Agónico ascenso del Real Betis un año después de haber descendido

La temporada 1977-1978 resultó bastante negativa para el Real Betis, que pese a haberse erigido campeón de Copa del Rey un año antes, acabó descendiendo a Segunda División. Los béticos conseguirían recuperar la categoría perdida de inmediato, si bien no fue tarea sencilla. Y es que el conjunto heliopolitano apuró sus opciones hasta la última jornada, llegando a estar por momentos sin opciones.

A pesar del descenso, lo cierto es que la directiva consiguió mantener el bloque que había competido un año antes en Primera División. Asimismo, se apostó por un técnico experimentado para pelear por el ascenso: se contrató a García Traid para devolver a los heliopolitanos a la élite. Una fórmula que, en el comienzo del campeonato, resultó bastante exitosa.

No en vano, el Real Betis firmó un buen arranque de competición, llegando a mantenerse invicto en las primeras 11 jornadas del certamen: una racha que se truncó en la duodécima jornada, tras caer ante el Terrassa FC. A partir de ahí, la marcha del equipo resultó un tanto inestable, encontrando uno de sus momentos menos positivos en la jornada 28, en la que se sufrió una dura derrota ante el CD Málaga: 3-0.

Fue entonces cuando la directiva bética, pese a que el equipo se situaba en segunda posición a tan solo un punto del liderato (ocupado por aquel entonces por el Granada CF) optó por cambiar de entrenador: León Lasa fue contratado. El cambio no surtió como revulsivo, enlazando el cuadro heliopolitano tres partidos más sin victoria: dos derrotas y un empate. Resultados que, propiciaron, que los verdiblancos se cayeran del podio de Segunda División.

A partir de ahí, el Real Betis tuvo un final de competición de infarto, consiguiendo hacerse con la codiciada tercera plaza antes de afrontar la última jornada: y eso que, previamente, había caído ante rivales directos como la AD Almería (2-1, en la jornada 35) y el Real Valladolid (1-0, en la jornada 37). Los béticos se jugarían el todo por el todo con el Granada CF, con el que se encontraban empatados a puntos.

Aquel encuentro en el estadio Benito Villamarín fue de auténtico infarto. Máxime, cuando los nazaríes consiguieron abrir el marcador en el minuto 26, con gol de José Luis. Esta desventaja no pudo ser neutralizada por el Real Betis hasta la segunda parte, después de que las redes del visitante Izkoa fueran perforadas tanto por Benítez (en el minuto 61) como por Hugo Cabezas (en el minuto 69). Goles, que permitieron que los heliopolitanos conservaran la tercera plaza y completaran el pleno de ascensos andaluz de aquel curso 1978-1979.