Entrevista a Joaquín Valerio, recordando su paso por el fútbol andaluz

Joaquín Enrique Valerio Olivera (Barcelona, 12-01-1973) desarrolló gran parte de su carrera futbolística en Andalucía. No en vano, el cancerbero pasó por las filas de clubes como Real Betis, UD Almería o Poli Ejido. Tanto con el cuadro bético como con el unionista consiguió ascender a Primera División. Una trayectoria que analizó muy amablemente para El Córner del Sur desde China, donde se encuentra trabajando junto a Víctor Muñoz y Pichi Alonso en un Centro de Alto Rendimiento.

La primera parada en Andalucía de su trayectoria estuvo en el Real Betis. ¿Cómo se produjo su desembarco al conjunto verdiblanco?

Se produjo después de la cesión que yo tuve por el Real Madrid en el Hércules CF. Al final hubo una serie de negociaciones y se llegó a un acuerdo en el traspaso de Alfonso, en el que él, su hermano Iván y yo fuimos al Real Betis.

Tras una cesión en las filas del Albacete Balompié en la temporada 1996-1997, pudo quedarse en la plantilla bética en el curso siguiente. ¿Cómo recuerda aquella campaña a las órdenes de Luis Aragonés? ¿Dónde pudo estar la clave para que el equipo consiguiera la clasificación para la Copa de la UEFA?

La recuerdo bastante bien. Yo llegaba de la cesión en el Albacete Balompié y el encontrarte como un entrenador como Luis Aragonés en el Real Betis, la verdad es que fue súper agradable. Tuve muy mala fortuna porque tuve una lesión bastante fastidiosa, pero en general tengo bastante buen recuerdo de aquella primera campaña en el club.

Yo creo que la clave estuvo en la unión. Había muy buen vestuario, con muy buena sintonía y muy buenos futbolistas. Luego al año siguiente también hubo muy buenos futbolistas y también en el tercer año en Primera, aunque se descendió. Lo baso, sobre todo, en la buena armonía y en el buen grupo que había en el vestuario.

De cara a la temporada 1997-1998 dispuso más continuidad bajo los palos del Real Betis. ¿Qué recuerdos le quedan de aquel año en el que el equipo logró acabar en mitad de tabla?

Pasamos un año difícil, cambiando de entrenador y llegando Javier Clemente. Él luego, por una serie de opiniones que tenía decidió darme más continuidad. Yo lo agradecí muchísimo la verdad, aunque luego tuve mala suerte con alguna lesión. Fue el año en el que más jugué, en el que más disfruté aunque sufrimos bastante para mantener la categoría. Tengo grandes recuerdos de jugar en el Benito Villamarín, con el campo lleno y disfrutando de la afición del Real Betis. El que no ha estado allí no sabe lo que es eso, pero es una religión: es algo que hay que vivirlo.

Una campaña más tarde el Real Betis sufrió un duro descenso a Segunda División, pese a contar con una gran plantilla. ¿Dónde estuvieron las causas de aquel descenso?

Estuvieron en la cantidad de entrenadores que llegamos a tener aquella temporada. Si no recuerdo mal fueron tres o cuatro, por lo menos. Al fin y al cabo eso también influye muchísimo. Cada vez llega uno, con una manera de trabajar, no acabas a gusto, no estás contento, las cosas no salen bien… Llega luego otro y vuelta a cambiar… Es difícil y al final se produjo aquel descenso tan dramático para todos.

¿Cómo vivió aquel descenso?

Lo viví un poco con rabia. No pude contar mucho por aquella época y no pude ayudar… Traté de aportar mi granito de arena de la manera que pude. Pero con  tanto cambio de entrenador era difícil tener tranquilidad en el club y en el día a día.

Su etapa en el Real Betis se caracterizó por la inestabilidad en el banquillo del equipo. ¿Cómo vivió como futbolista esos continuos cambios de entrenador? ¿Cómo afecta esa inestabilidad a un jugador?

Hombre, afecta porque cada entrenador viene con su manera de trabajar. Cada vez que viene un nuevo entrenador te tienes que amoldarte a sus sistemas, a su forma de trabajar, sus manías… Creo que tantos vaivenes de entrenador durante la temporada te acaban pasando factura indudablemente. Yo soy más de mantener, porque al final seguro que da sus frutos y se sufre menos. Esa temporada del descenso, un mínimo de cuatro entrenadores llegamos a tener. Es complicado porque nunca sabes qué puede pasar al día siguiente.

Se mantuvo en el club en la temporada 2000-2001, en Segunda División. ¿Cómo recuerda aquella campaña en la categoría de plata? ¿Qué significó para usted poder devolver al Real Betis a la máxima categoría?

Fue una temporada complicada, porque al fin y al cabo aunque era Segunda División había equipos como el Atlético de Madrid, el CD Tenerife o el Sevilla FC. Solamente podían subir tres y fue una temporada difícil. Nos sentíamos como obligados a ascender por plantilla, por presupuesto y por entidad. Finalmente conseguimos el ascenso y creo recordar que se quedó en el camino el Atlético de Madrid.

Por lo menos, me quedó la tranquilidad esa. Estuve jugando cuatro años, tres en Primera y uno en Segunda. Luego, tras conseguir el ascenso desgraciadamente, las cosas del fútbol son así, no contaron conmigo y tuve que buscar otros horizontes. Pero por lo menos te queda la tranquilidad de por lo menos haber devuelto a la entidad a donde se merecía estar.

Regresó a Andalucía en la temporada 2003-2004, para defender la puerta de la UD Almería. ¿Qué le atrajo de la propuesta del club almeriense?

Rescindí tarde con el Real Betis y al final la oferta que tuve fue de la UD Almería. Para mí era un reto nuevo, de ir a un club que siempre había estado entre Segunda División y Segunda B, un club muy humilde… Entraba un nuevo Presidente que había comprado el club y a raíz de eso entré. Era un reto importante: llegar a un club de estas características y tratar de darle estabilidad para conseguir cotas mayores, que finalmente se consiguieron.

Sus primeros años en la UD Almería fueron complicados, peleando el equipo por asentarse en la categoría. ¿Cómo los valora? ¿Qué recuerdos le quedan a nivel personal del período entre 2003 y 2005?

Recuerdo un período de mucha lucha y de mucho sufrimiento a nivel deportivo. Era un muy buen equipo, con un muy buen grupo. Me queda un bonito recuerdo a pesar de que fueron años difíciles para mantener al equipo y asentarlo en la categoría. Pero ya te digo, son recuerdos, la mayoría, muy agradables.

En la temporada 2005-2006 se vivió un cambio en la UD Almería: el equipo, de la mano de Paco Flores, llegó a estar en bastantes jornadas en zona de ascenso. ¿Cómo recuerda aquella campaña? ¿Cómo cree que sirvió de cara al éxito que viviría el club un año más tarde?

Paco Flores nos dio una estabilidad magnífica. Formamos un grupo también bastante bueno, con una forma atractiva de jugar… Estuvimos bastante tiempo en puestos de ascenso. Al final no conseguimos ascender ese año por cosas del fútbol, pero se dejó una base muy buena para el año siguiente con Unai Emery poder dar el salto.

Para mí fue fundamental. Sin esa temporada, yo creo que al año siguiente con Unai Emery no se hubiera podido ascender. Esa temporada nos sirvió de muchísimo a todos nosotros: ver cosas que se podían conseguir con trabajo, con humildad… La entidad ya estaba mucho más asentada en la categoría y había mucha más tranquilidad en todos los sentidos. Creo que sin esa temporada de Paco Flores no hubiéramos podido ascender al año siguiente.

La última campaña en la que permaneció en la UD Almería fue la 2006-2007, en la que el equipo logró un  histórico ascenso a Primera División. Echando la vista atrás, ¿cuál le parece que era la mayor virtud de ese equipo?

Yo creo que teníamos futbolistas impresionantes. Además de ser muy buenos futbolistas tenían hambre por hacer las cosas bien y por labrarse un futuro en el mundo del fútbol. Se juntó una especie de veteranía y juventud que fue muy importante. Y luego, la mano de Unai Emery que también tuvo muchísimo que ver. Se vio reflejada en el equipo y está claro que el trabajo bien hecho da sus frutos.

En el plano personal, ¿qué significó para usted aquel ascenso a Primera División?

Fue la temporada en la UD Almería en la que menos partidos jugué, pero creo que los suplentes también tienen una función importante. Yo me sentí muy a gusto tratando de ayudar al equipo. Para mí fue un reto entrar en el club de la mano de Alfonso García y al cabo de cuatro años ponerlo en Primera División. Fue un logro buenísimo en  mi carrera, a pesar de que en el último año tuve menos oportunidades. Yo ya tenía treinta y bastantes años y estaba claro que ha sido uno de los logros importantes que tengo para mí.

La última etapa de su carrera estuvo en el Poli Ejido, en el que se mantuvo durante tres temporadas en el Grupo IV de Segunda División B. Pese a las dificultades económicas, en las temporadas 2008-2009 y 2009-2010 el equipo disputó la promoción de ascenso. ¿Cómo recuerda aquellas campañas en la división de bronce?

Era una división  nueva para mí, porque yo hasta entonces prácticamente no había jugado en Segunda División B. Como tú bien dices, en las dos primeras temporadas jugamos los play-off y no lo conseguimos. Nos quedamos a las puertas, sobre todo en  la segunda temporada en la que nos eliminó el FC Barcelona “B” de Luis Enrique. Me quiero quedar siempre con las cosas buenas porque fueron años muy difíciles. Muchos años con impagos, con problemas económicos en el club y a base de trabajo, esfuerzo y unión pudimos sacar eso adelante. Fueron años muy complicados a nivel deportivo.

En líneas generales, ¿qué significó para usted tanto en el plano personal como en el profesional su paso por Andalucía?

Muy bueno. Yo realmente cuando dejé Madrid y tras el año de cesión en el Albacete Balompié, he estado en Andalucía, que ha sido la comunidad en la que prácticamente siempre me he movido. He estado muy a gusto: no tengo ninguna palabra mala para Andalucía; todo lo contrario porque me ha dado muchísimas cosas.