Entrevista a Sergio Molina, repasando su trayectoria deportiva

Sergio Molina Rivero (Málaga, 14-11-1983) es un delantero con una trayectoria más que contrastada en la categoría de bronce de nuestro fútbol. El atacante ha tenido la oportunidad de jugar en multitud de equipos en Segunda División B, dejando su sello goleador allá donde ha estado. Una trayectoria en la que ha jugado en clubes como Ciudad de Murcia, Atlético de Madrid “B”, AD Ceuta, Orihuela CF, Puertollano, Albacete Balompié, Real Jaén y Real Balompédica Linense, entre otros. Actualmente afronta su segunda experiencia internacional en las filas del Lincol Red Imps, de Gibraltar. Muy amablemente atendió a El Córner del Sur, para repasar su carrera en el mundo del fútbol.

¿Cómo fueron sus inicios en el mundo del fútbol?

Yo empecé jugando en Málaga, en un equipito de barrio. Cuando tenía 12 años me fichó el Málaga CF y ya prácticamente mi juventud la pase en las categorías inferiores del club. Estuve allí hasta edad Juvenil, cuando pude jugar con el filial. A partir de ahí se tomaron decisiones en las que, en principio, no se contaba conmigo para el año de Senior y empezamos a buscarnos las habichuelas por otros sitios.

Pasó por la cantera del Málaga CF. ¿Qué le aportó su estancia en los escalafones inferiores del club malagueño? ¿Cuál pudo ser su mejor recuerdo en aquella etapa de su carrera?

Allí, como imagino que en la mayoría de canteras de equipos de Primera División, se intenta fomentar es un poco no solo al futbolista como deportista, sino también como persona. Enseñarte ciertos valores, que el día de mañana te sirven: trabajar en equipo, respeto a los compañeros… Aportar un poco de formación personal.

Quedarme con un solo recuerdo es complicado. Cuando estás en ese tipo de equipos, los éxitos deportivos son varios: sueles conquistar Ligas, diferentes campeonatos… Pero sí es cierto que ciertos torneos internacionales que pude jugar tanto en Barcelona como en Alemania son recuerdos que te llevas y se quedan contigo durante toda tu vida.

Posteriormente pasó al Ciudad de Murcia, consiguiendo el ascenso a Segunda División. ¿Cómo vivió aquella temporada?

Ese año yo era un chico todavía joven. Tenía 19 años y estaba empezando en esto del fútbol a nivel un poco más profesional. Compartí vestuario con gente que sí llevaba mucho más tiempo que yo en esto. Aprendí de ellos bastante, porque con esa edad lo que tienes que hacer es aprender de los futbolistas que te rodean y eso es lo que traté. A nivel deportivo no tuve toda la importancia que debía tener con esa edad, pero es verdad que fue una temporada muy enriquecedora: aprendí muchísimas cosas que en el futuro me sirvieron para llegar a donde he podido llegar deportivamente. Ascender de categoría, con 19 años, imagínate. Es una vivencia que en aquel momento no le das valor, pero que con el paso del tiempo te das cuenta de lo difícil que es ascender a Segunda División. Fue un momento mágico.

En la temporada 2003-2004 recaló en el filial del Club Atlético de Madrid. ¿Cómo se produjo su llegada al club rojiblanco? ¿Cómo vivió su etapa en dicho conjunto?

Con el éxito del ascenso a Segunda División con el Ciudad de Murcia, es cierto que se te abren más puertas. Tenía una oferta de renovación por parte del club para continuar en Segunda División, pero en ese momento era joven y creía que mi proyección debía estar en un filial, como era el del Atlético de Madrid. Firmé dos años allí y fueron años bonitos: jugamos el play-off de ascenso a Segunda División, estuvimos a punto de ascender. Fue una experiencia muy enriquecedora a nivel deportivo.

Volvemos un poco a lo que te comentaba antes de la cantera del Málaga CF. Te intentan formar un poco como persona, pero ya aquello era un poco más profesional. Estás en un filial de un equipo grande, teniendo la oportunidad de debutar en cualquier momento con el primer equipo. Son experiencias que al final te marcan durante toda la vida.

La siguiente parada de su carrera estuvo en la AD Ceuta, donde en la temporada 2004-2005 pudo jugar la promoción de ascenso a Segunda División. ¿Cómo fue aquella campaña? ¿Qué recuerdos le quedan del play-off ante el Hércules CF?

La recuerdo con mucha ilusión. Llegaba a un equipo al que sinceramente, cuando yo fiché, no tenía mucho conocimiento de a dónde estaba viniendo. Cuando llegué a la ciudad de Ceuta la sorpresa fue grata. Es cierto que desde fuera se ve de una forma un poco reacia, pero una vez llegas allí la gente es súper acogedora, la ciudad es súper bonita y a nivel deportivo resultó ser una temporada magnífica. Nos clasificamos para el play-off y fue el primer año en el que se cambió el sistema de la liguilla antigua al play-off. Tuvimos la mala suerte de que enfrentarnos al Hércules CF, que en aquella época era un equipo bastante bueno. Lo recuerdo con mucha añoranza.

Era la primera vez que se jugaba partidos a eliminatorias. En casa perdimos por 0-1, con un gol de penalti. El ir allí al Rico Pérez y jugar con 20.000 o 25.000 personas viendo ese partido… Estuvimos a punto de intentar ganar, aunque al final no pudo ser. Esa experiencia se queda contigo durante toda la vida: son cosas que se van sumando para formarte como futbolista.

La temporada 2006-2007 la pasó a caballo entre el CD Roquetas y la UD Marbella. ¿Con qué se queda de su paso por ambos equipos?

El CD Roquetas fue un equipo que apostó bastante por mí. El entrenador era malagueño, Paco Flores y me convenció bastante el proyecto que estaban planteando. Cuando llegué allí, deportivamente las cosas me salieron bastante bien: no sé si en la primera vuelta marqué 12 o 14 goles. La UD Marbella contactó conmigo y me comentó que quería hacerse con mis servicios. Estuvimos negociando un tiempo porque había una pequeña cláusula de rescisión que había que abonar. El club también apostó fuerte porque la pagó y al final pude recalar en el equipo de Marbella. Estuvimos a punto de jugar el play-off, pero en la última jornada perdimos y no lo pudimos hacer.

Posteriormente pasó por clubes como San Isidro, Granada 74, Caravaca CF, Orihuela y Puertollano. ¿Cómo vivió esos años en Segunda B?

Fueron años duros. Pasas de ser Sub-23, donde prácticamente todos los equipos apuestan por ti porque necesitan tener a este tipo de futbolistas en la plantilla, a tener que codearte con gente que ya no es Sub-23 y tiene cierto caché en la categoría. Eso, a la hora de hacerse hueco, es complicado. Considero que estuve en equipos donde pude tener bastantes minutos, donde pude formarme más y mejor como futbolista. A la postre me sirvió para ir ganando peso, tanto a nivel deportivo como a nivel goleador.

El año del Orihuela nadie apostaba por nosotros y terminamos jugando el play-off de ascenso a Segunda División: aquel año nos eliminó el CD Guadalajara, que a la postre consiguió ascender. También viví descensos, como con el Granada 74. Era un equipo que había descendido desde Segunda División y trató de armar un equipo para recuperar la categoría, pero el tema de los impagos se cebó con nosotros. Esa etapa fue un poco complicada en el tema económico. Es en el Puertollano donde considero que alcanzo mi madurez  deportiva en Segunda B: conseguí marcar 10 o 11 goles en la primera vuelta. Eso me permitió pasar a un gran club como era el Albacete Balompié y ya consolidarme en esta categoría con un nombre importante.

En aquellos años, ¿encontró diferencias entre cada uno de los grupos en los que jugó?

Sí, que hay diferencia. Sobre todo, el Grupo III tiene mucha influencia del equipo alma que es el FC Barcelona “B”. Todos los equipos tratan de tener esa filosofía de tener la pelota y proponer con el balón. Eso, en el Grupo IV durante mi primer época no se hacía tanto: ahora ya sí. Con las características que yo tengo, me benefició el paso por el Grupo III, entrando en esa dinámica e ir aprendiendo conceptos que luego me sirvieron para mejorar como futbolista.

En la temporada 2011-2012 llegó al Albacete Balompié, para pelear por el ascenso a Segunda División. En sus dos primeras campañas en el conjunto manchego pudo disputar la promoción de ascenso, pero el equipo no pudo dar el salto de categoría. ¿Cómo recuerda aquellos play-off?

En el primer año que yo llego al Albacete Balompié, estamos hablando de un equipo con una exigencia máxima de ascender de categoría. Llegué allí sabiendo que teníamos una papeleta difícil, pero conseguimos jugar el play-off. La primera eliminatoria la pasamos ante el Orihuela, pero en la segunda nos eliminó el Cádiz CF en la tanda de penaltis. Fue cruel, lo recuerdo como un momento duro porque uno tenía mucha ilusión de ascender en un equipo que creo que estaba capacitado. Al año siguiente volvimos a jugar el play-off, pero nos volvimos a quedar en el camino. Son situaciones dolorosas, pero que te marcan y hacen que vayas aprendiendo cómo es el fútbol de cruel: muchas veces no te devuelve todo lo que tú entregas.

¿Qué cree que le pudo haber faltado al cuadro manchego para lograr el éxito?

Creo que, aunque suene a tópico, muchas veces la suerte. Tiene que estar de tu lado. Recuerdo el play-off que perdimos en penaltis con el Cádiz CF: fueron dos partidos en los que tuvimos varias ocasiones claras de gol que no pudimos materializar. Es esa fortuna que tiene que sonreírte para pasar de ronda en momentos determinados y no la tuvimos. Incluso en la tanda de penaltis tampoco estuvimos afortunados. En partidos de ida y vuelta, muchas veces, no pasa el mejor equipo sino el que menos errores comete. Y en esos casos no fuimos nosotros.

En líneas generales, ¿cómo valora su etapa en el Albacete Balompié?

Muy buena. A nivel deportivo, si no ha sido el mejor equipo pudo ser de los mejores. Era una ciudad que había estado unos años antes en Primera División y el ambiente que se respiraba era de Primera División. La gente por la calle te reconocía, te paraba, te hacían fotos… Fueron de mis mejores años y siempre se quedarán en mi memoria.

A mediados de la campaña 2013-2014 finalizó su etapa en el Albacete Balompié, asumiendo el reto de jugar en Grecia con el Panthrakikos. ¿Qué le atrajo de la posibilidad de jugar en aquel equipo?

Mi último año en el Albacete Balompié el equipo iba como un tiro. De hecho ese año fue el que quedaron líderes y por fin pudieron ascender a Segunda División. Pero es cierto que yo no estaba contando con todos los minutos que quería. Me salió la oportunidad de irme a un equipo de Primera División de Grecia y no lo dudé. Ante la posibilidad de jugar en una Liga extranjera y en Primera División no lo dudé.

¿Cómo fue la aventura en el fútbol griego? ¿Encontró mucha diferencia entre nuestro país y Grecia?

Bastante buena. Era un equipo que había ascendido a Primera División dos años antes de que yo llegara. Un equipo humilde, cuyo objetivo principal era mantenerse en la competición, pero los resultados fueron muy buenos y estábamos metidos en la pelea de poder jugar la UEFA Europa League por vía directa. Lo que pasa es que al final en los dos o tres últimos partidos se notó que éramos un equipo confeccionado para mantener la categoría y nos faltaron un poco de recursos para poder afrontar ese último tirón con garantías.

Aquello fue lo que más me impresionó. Es verdad que igual no es la mejor manera, porque el tema de bengalas está prohibido porque puede ser un problema para los propios aficionados e incluso para los jugadores. Viven el fútbol de una manera diferente, le dan un colorido a todos los estadios donde se juegan partidos y la verdad es que te impresiona. Ver a tanta gente con bengalas, cantando, coreando… Una afición que no para de cantar en todo el partido. Fue lo que más me impresionó, ver a esa afición coreando cánticos: le daban un gran ambiente a los partidos.

En el verano de 2014 regresó a España para jugar durante dos temporadas y media en el Real Jaén. ¿Cómo fueron esos años en el cuadro jiennense?

El Real Jaén desciende de categoría y contacta conmigo para un proyecto en el que querían volver a Segunda División. Se hace un equipo para acabar ascendiendo ese mismo año. No salieron deportivamente las cosas como queríamos y al final no tuvimos la posibilidad de jugar el play-off. Hubo muchos problemas económicos desde que llegué. Es un equipo histórico del fútbol español y espero que regrese pronto a la categoría que como mínimo se merecen, que es Segunda División porque ahora mismo están en Tercera División.

La última temporada mía, con el tema de los problemas de impagos, desde la RFEF y desde la AFE se lanzó una normativa que indicaba que cuando un equipo te debía tres meses podías quedar libre si lo solicitabas. Psicológicamente no me encontraba ya bien allí, porque eran noticias todos los años sobre el futuro incierto del club y tomé la decisión de marcharme. No aguantaba más ese tipo de altibajos y llegué a un acuerdo con el club para poder desvincularme.

Al hilo de los problemas de impagos, ¿cómo vive un futbolista este tipo de situaciones?

Una vez que estás entrenando o estás compitiendo en el partido, no estás pensando en si el tema económico está bien o está mal. Tú vas a entrenar e intentas hacerlo como siempre, y en el partido dar lo máximo. El problema es en el día a día, que empieza a hacerse duro. A medida que vas teniendo más años y llevas una trayectoria puedes ahorrar algo de dinero y llevar esas situaciones mejor. Pero el vivir día a día con compañeros que están empezando en esto del fútbol, que están a 500 kilómetros de sus casas y no tienen dinero para nada, se hace duro. Al final, estás viendo que hay situaciones prácticamente límite, con gente que no tiene dinero para comer. Se pasa mal.

A mí, en mi primera época de impagos en el Granada 74, estaba empezando y no tenía muchos ahorros. Se pasa mal porque tienes que pedir ayuda y son situaciones incómodas. Al final, esto gracias a Dios se ha ido corrigiendo. Gracias a la AFE se ha hecho una labor magnífica en ese sentido: a día de hoy hay pocos clubes que tengan impagos. Creo que eso es gracias a ellos y espero que continúen así para que los futbolistas puedan centrarse al 100% en su trabajo y que este tipo de situaciones no les afecten.

Su siguiente equipo fue la Real Balompédica Linense, con la que ha jugado tanto en el curso 2016-2017 como en el 2017-2018. ¿Con qué se queda de su paso por el conjunto linense?

Al hilo de lo que te estaba comentando, cuando rescindí el contrato con el Real Jaén fue porque tenía una propuesta de la Real Balompédica Linense. Era un equipo en el que siempre consideré que tarde o temprano tenía que jugar, porque siempre tuve contactos con ellos. Por hache o por be no nos terminábamos de poner de acuerdo, bien porque o yo tenía contrato o porque cuando estaba libre tenía una propuesta que consideraba que era la mejor.

Al final pude recalar en el equipo y la experiencia que me llevo fue buenísima. La verdad es que el cariño que la gente me dio desde que llegué fue grandísimo: me apoyaron en todo. Es un club familiar, que mira mucho por los futbolistas. Tengo bastante arraigado el sentimiento de ese equipo y le deseo lo mejor para el futuro.

El año pasado empezamos muy bien, prácticamente en la primera vuelta estuvimos coqueteando con los puestos de play-off. Sin embargo en la segunda vuelta, no sé el motivo, pero dejamos de ganar. Nos tiramos 11 y 12 partidos sin conocer la victoria, con empates y derrotas a nuestras espaldas. Eso nos condenó a salvarnos en la última jornada, ganándole 0-2 al Real Murcia: un equipo que se estaba jugando quedar segundo en el play-off. Por suerte pudimos ganar, dándole una alegría a la afición y despedirme del club con manteniendo al equipo en Segunda B.

Para finalizar, ¿qué espera de este curso 2018-2019?

Ahora estoy viviendo una temporada en un equipo de Gibraltar, en el Lincoln Red Imps. En junio, cuando yo firmé, estaban inmersos en la disputa de las previas de la UEFA Champions League y de la UEFA Europa League. Tenía propuestas de equipos de Segunda B, pero creo que con la edad que tengo puede ser un buen momento para vivir una experiencia europea a ese nivel. Dentro de Gibraltar es un equipo importante, pero en competiciones europeas somos de los equipos más humildes.

Es un momento bueno para disfrutar de una experiencia de este tipo y eso fue lo que me llamó la atención cuando contactaron conmigo para hacerse con mis servicios. Estoy bastante a gusto, deseando poder participar: sigo lesionado desde la temporada pasada, con una lesión que tuve en el gemelo. En breve podré competir y estoy con ganas de poder ayudar al equipo a conseguir esos objetivos.