Entrevista a Sandra De la Rosa, futbolista del RCD Nueva Sevilla Femenino

Sandra De la Rosa Fernández recaló esta temporada en las filas del RCD Nueva Sevilla Femenino para afrontar una nueva aventura en el mundo del fútbol. La temporada 2018-2019 ha marcado su retorno a los terrenos de juego, en un equipo donde ha ejercido como capitana, aportando su experiencia y saber estar para lograr buenos resultados en la competitiva Segunda Andaluza Femenina Senior de Sevilla. Muy amablemente, la futbolista atendió la llamada de El Córner del Sur para repasar su etapa en este conjunto y la campaña.

Lo primero, háblenos de su trayectoria en el mundo del fútbol.

Yo empecé muy jovencita, con 11 años. Lo hice en el equipo de mi pueblo, en Castilleja de la Cuesta. Hicimos un equipo, aunque el fútbol femenino era súper desconocido. Era una inquietud que yo tenía: me considero futbolista desde la cuna, mi padre también lo fue. Yo crecí, en vez de entre muñecas, con un  balón  y las botas puestas. Siempre me llevó al fútbol… Era la ilusión de mi vida: recuerdo que iba al cole y luego estaba deseando salir para ir a entrenar.

Con 13 o 14 añitos ya me llamaron  de la Selección Sevillana, después empecé en  la Andaluza. Di el salto a la Segunda División cuando di el salto al Triana CF. Era una temporada que tuvieron  un poco regular, porque me firmaron en la fase de descenso. Aquella temporada la había pasado en el San Juan, que terminamos segundas. Se pusieron  en contacto conmigo, me comentaron el panorama que había y decidí aportar mi granito de arena para jugar en  una categoría superior. Estuve allí un año y medio y luego me llamó el Sevilla FC, que la entrenadora era María Pry: también fue compañera mía en el Castilleja en sus inicios. Me cogió un bache malo porque falleció mi madre y no llegué a finalizar la temporada, pero estuve en el Sevilla FC.

Después dejé el fútbol unos años y este verano quedé con mi actual entrenadora, María José: ya habíamos sido compañeras en el Camas, para volver a jugar. El fútbol femenino es desconocido para la gente, pero cuando eres futbolista, vives el fútbol como si fueras un hombre: simplemente, no tienes la misma remuneración. Pero el fútbol lo vives igual. Mi vida ha sido ordenada: estudié mi carrera, después me centré en trabajar y entrenar. Me privé de cosas que hace la gente con esa edad como salir, beber,  trasnochar… Esa ha sido mi trayectoria.

¿Cómo se definiría como futbolista?

Me siento mejor que antes. Las cualidades que tenía antes las sigo manteniendo y además, aporto la experiencia. Me siento una futbolista de peso. Sé que tengo esa responsabilidad y la tomo. Creo que cumplo las expectativas. Me siento muy, muy bien. A pesar de mi edad, que he cumplido 34 años.

¿Cómo se produjo su llegada al RCD Nueva Sevilla Femenino?

Me llamó María José y quedamos para echar una pachanguita y me contó su proyecto. Yo estaba en un punto de retorno: tuve durante tres años mi propio negocio, dedicándome a él íntegramente. A mí me faltaba eso. En  julio decidí cerrar mi negocio buscando esa oportunidad y decidí adentrarme en el proyecto de María José, montándome en el barco para remar como la primera.

¿Qué fue lo que le atrajo de la posibilidad de recalar en el RCD Nueva Sevilla Femenino?

Realmente fue por amistad. Te lo digo con el corazón  en la mano. Ella me ofreció la posibilidad de jugar: ya me conocía de antes como compañeras y me dijo que tenía el proyecto. Habían terminado la Liga en el Espartinas y estaba buscando futbolistas que aportaran un poquito más y dieran un plus. La base eran niñas Juveniles prácticamente, sin demasiada experiencia ni en la categoría ni el fútbol. Era todo casi desde cero. Ella me lo dijo, me interesé porque quería retomar. Me preocupaba más ponerme en forma que lo otro. Ellas me iban a dar la juventud, la chispa y la ilusión. Y yo les iba a aportar otras cosas. Así me lo tomé.

¿Qué significa para usted ostentar la capitanía del equipo?

Para mí es responsabilidad. Yo hace tiempo que no visto el brazalete, porque para mí ser capitana no es más que el protocolo: salir la primera, el jugarte el saque inicial con el contrario con el árbitro… Y después, soy una más. Soy una más en todo lo positivo: quiero a este grupo como la que más, me exijo como la que más, intento estar como la que más, dar ejemplo como la que más… Y sobre todo, ir a una con los entrenadores, porque al final eres el enlace. Si te piden algo, tienes que cumplirlo y luego achuchar a las compañeras para que lo cumplan. Soy una más, con más responsabilidad pero me siento igual.

Esta campaña ha llegado a disputar 26 partidos, anotando siete goles. ¿Cómo se ha sentido sobre el terreno de juego?

En línea ascendente, como el equipo. Mi progresión la veo como la del equipo, igual. Al principio empiezas con dudas porque el tema físico me preocupaba: me exijo muchísimo y con la edad no es igual. Me he sentido de menos a más. Lo extrapolo a si me vas a preguntar cómo veo a mi equipo: nos falta Liga. Nos faltan jornadas porque estamos alcanzando casi la cima de la montaña, superando las expectativas y las metas a corto plazo que nos habían puesto. Estamos encantadas.

¿Cuál ha podido ser el mejor momento de la temporada para usted?

Si me tengo que quedar, me quedo con el último partido. Pero lo hago porque esto es como cuando una aprende inglés: siempre es progresivo, no se pueden aprender conceptos nuevos si los anteriores los has olvidado. Me quedo con  el último porque es el resultado de todo el trabajo realizado durante la temporada.

En líneas generales, ¿qué valoración hace de la temporada realizada por el RCD Nueva Sevilla esta campaña?

Destacaría el trabajo, el compromiso, el esfuerzo y la unión. Nosotros somos una familia, trabajando a una. Eso nos ha hecho ser el equipo que somos ahora. No tenemos tanta calidad como otros equipos, pero estamos obteniendo los resultados. Todo eso, a base de trabajo, de sacrificio, de lucha y de unión. Mucha unión.

Si tuviera que destacar una virtud y un defecto de su equipo sobre el terreno de juego, ¿cuáles serían? ¿Por qué?

Una virtud es que nunca tiramos la toalla y que confiamos mucho las unas en las otras. Luego, no le veo defecto al equipo. Hay veces que los resultados son negativos o no todo lo favorables que nos hubiera gustado, pero de eso aprendemos más. Sabemos encajar las derrotas porque jugamos con humildad, sabiendo nuestras cualidades, los defectos de las compañeras… Lo intentamos suplir con las cualidades que algunas podamos tener que otras no tienen. Intentamos exprimir al máximo lo que tenemos en potencia y luego, tapar las carencias.

La pasada jornada pudieron superar al Ciudad de Alcalá, por 1-2. ¿Cómo vivió el encuentro? ¿Qué sabor de boca le dejaron esos tres puntos?

Lo vivimos a tope, como llevamos haciéndolo las últimas jornadas. Estamos en un momento muy dulce. El trabajo está luciendo y además, obtenemos resultados: es el momento más dulce que hay. Esos tres puntos suponen un pasito más, subir un pasito más en la escalera: estamos un poquito más cerca de lo que queremos llegar a ser. Teníamos muy en cuenta al rival, que era muy fuerte aunque venía de un bache. Sabiendo lo que sabíamos del contrario y conociéndonos, nosotras entramos al vestuario confiando plenamente en la victoria. Y lo encaramos sabiendo que nos íbamos a llevar los tres puntos.

En su opinión, ¿cómo considera que es la salud del fútbol femenino en la provincia de Sevilla?

Ha crecido muchísimo. Me alegro muchísimo, la verdad. El fútbol femenino está creciendo a pasos agigantados, gracias a Dios y por fin. Hay mucha gente que no aparece, que ahora mismo no está en el escaparate, pero que ha trabajado mucho y ha hecho mucho por el fútbol femenino. Creo que María, además de ser ex compañera es muy amiga, ha hecho un gran trabajo. No ha parado de confiar ni de creer. Ahora lleva un equipo de Primera División de Sevilla, precisamente. Está compitiendo en la Liga Iberdrola, yendo cuarta y haciendo un gran trabajo. Ella está poniendo ese granito de arena, ya se están abriendo los estadios donde juegan los equipos de Primera División a las mujeres que juegan en Primera. Hay que darle las gracias siempre a los espectadores: esto no es cosa de los entrenadores ni de los clubes, sino de los espectadores que vienen a vernos.

Es uno de los motivos por los que sigo en este mundo. Tengo en una edad en la que debería pensar en otras cosas, pero no me llego a desvincular porque pienso que todavía no hemos hecho lo suficiente, ¿no? Creo que tenemos que tomar conciencia y aportar un granito más para que esto vaya a más y a mejor. Las siguientes generaciones van a estar cada día mejor. No sé si en algún  momento se equiparará al fútbol masculino, pero los pasos que vamos dando son en firme y se tienen  en cuenta. Eso es importante.

Antes, en un partido, tenías que escuchar insultos como “machorra”. Ahora no. Ahora el respeto nos lo hemos ganado, y nos lo hemos ganado con el trabajo. Eso es muy importante. La cultura es diferente y ahora nos educan en otro tipo de cultura: eso es maravilloso. Igual que hay un patinador, que es un hombre y es el mejor de España, hay mujeres que son  igual de buenas que los futbolistas masculinos.

Para acabar, ¿qué espera de cara a estos partidos que restan para la conclusión del campeonato?

Espero seis puntos. Voy a ser más clara imposible. Estamos trabajando en ello y espero conseguir los seis puntos. Tenemos que jugar contra el CD Utrera: allí hicimos un buen partido, ganamos por 1-2. Fue muy costoso porque íbamos con la plantilla un poco reducida y al final, conseguimos los tres puntos. Ahora, jugamos en casa y nos hacemos más fuertes, tenemos más confianza todavía que fuera. Luego, jugamos ante el Sevilla FC: vamos a ir con humildad, pero también con mucha ilusión. En la primera vuelta, en casa, nos ganaron por 0-1 en el minuto 92 y esa espinita la tenemos dentro.