Entrevista a Dani Camarero, entrenador del Arenas de Armilla

Daniel Camarero López (Armilla, 03-11-1992) afronta una nueva experiencia en el banquillo del Arenas de Armilla. Un club en el que ha desarrollado su carrera como técnico, pudiendo hacerse cargo del primer equipo en la recta final de la pasada campaña. Este curso, el entrenador tiene a su equipo peleando en la zona alta del complicado Grupo II de División de Honor Andaluza. Muy amablemente, atendió a El Córner del Sur para hablar de la actualidad de los suyos.

Este fin de semana, el Arenas de Armilla recibió al CD Rincón. ¿Cómo vivió el partido?

 Pues vivimos el partido como se preveía, un partido igualado e intenso. Supimos manejar el primer tiempo como queríamos, en el segundo recibimos un gol de penalti nada mas iniciar y perdimos un poco el control del juego… Tanto, que el partido hasta pudo caer para un lado u otro. Al final, un empate que no es malo ante un rival muy difícil.

En su opinión, ¿dónde estuvo la clave del encuentro?

La clave estuvo en todo aquello que no supimos manejar del segundo tiempo, nos fuimos al descanso ganando. Somos un equipo que concede pocas opciones al rival, y el penalti que recibimos al inicio del segundo tiempo nos hizo perder un poco nuestro juego habitual.

En líneas generales, ¿cómo valora el desempeño de su equipo en lo que llevamos de competición en el Grupo II de División de Honor Andaluza?

 Hasta ahora el balance es más que positivo, cumpliendo con creces con el objetivo marcado desde el club. Es una liga dura y competida y ganar un partido es muy difícil, hay un gran bloque de jugadores experimentados con otro de jugadores jóvenes con ganas, lo que hace una nueva combinación. Los resultados ahora mismo avalan que somos uno de los seis primeros equipos en una liga muy difícil.

Mirando a su equipo, ¿cuál diría que es la mayor virtud del Arenas de Armilla sobre el terreno de juego?

Diría que es la de ser un equipo, la de trabajar siempre por el que tengo al lado. Como digo: somos un equipo que concedemos poco al rival, y hasta ahora hemos realizado goles en todos los partidos. En líneas generales diría que somos un equipo muy compacto y a la vez con gente que marca la diferencia arriba y tiene gol.

¿Cómo ve la categoría en este curso 2019-2020?

La categoría este año es súper exigente y dura, en cualquier campo cuesta mucho ganar, dado a los tantísimos arrastres de Tercera. Y a lo que siempre ha sido la categoría, es muy dura, un despiste o una falta de concentración te cuesta un partido, hay equipos muy completos y bien trabajados, con presupuestos altos y con vistas de un ascenso a Tercera División. No es fácil competir al máximo nivel siempre en esta categoría.

¿Cuál le parece que es la mayor dificultad que entraña el Grupo II de División de Honor Andaluza?

La mayor dificultad como decía antes era ganar cualquier partido y marcarte un objetivo a largo plazo. Por eso nuestro objetivo es ir final a final y no marcarnos ningún límite ni por arriba ni por abajo.

¿Ha habido algún equipo que le haya podido sorprender especialmente en este arranque de campaña?

Me ha sorprendido mucho el proyecto del Estepona, dónde se sitúa ahora mismo y con las bajas importante que tiene respecto al año pasado. Es un equipo muy físico, con ideas muy claras y un buen entrenador. Desde ya se puede decir que es un serio candidato al ascenso a Tercera División.

En el plano personal, ha podido pasar por los escalafones inferiores del club además de por el primer equipo. ¿Qué le ha aportado entrenar en el Arenas de Armilla?

Para mí es todo un orgullo entrenar al club que me dio la oportunidad de iniciarme en los banquillos. Comencé con un benjamín hace 10 años, hasta llegar al equipo senior la pasada campaña, pasando por todas las categorías del club. Era algo inimaginable para mí pasar por el banquillo por el que muchos de los grandes entrenadores han pasado. Y lo veía lejano, pero me dieron la oportunidad gracias a mucho trabajo y afronto cada día en el vestuario como uno más de aprendizaje. Estoy muy agradecido a todos los que me dieron la oportunidad, soy joven y espero que me quede mucho tiempo en este banquillo.

La pasada campaña dio el salto al banquillo del primer equipo, ¿cómo recuerda la temporada 2018-2019?

La pasada campaña a título personal puedo decir que fue la mejor desde que entreno. Con el juvenil conseguimos un ascenso a Liga Nacional, siendo campeones. Y cuando el presi y su junta directiva me dan la oportunidad de dirigir al primer equipo a falta de 11 jornadas en una situación muy delicada (antepenúltimos y pendientes de muchos arrastres)… El tramo final fue espectacular, conseguimos 25 puntos de 33 posibles y salvamos la categoría. La recordaré siempre, estoy muy agradecido al presi por confiar en mí.

A usted como entrenador, ¿cómo le gusta que jueguen sus equipos?

En líneas generales me gusta que sean intensos, que compitan y que se exijan. Que nos adaptemos a las circunstancias de cada partido y cada rival. Eso sí, manteniendo nuestro patrón de juego y siendo fieles a él, tener muy claras las ideas de lo que queremos hacer cuando tenemos el balón y de cuando no. Que haya mucho orden cuando no lo tengamos y adaptarnos con el balón a lo que tengamos en frente, hay momentos y rivales que incitan mas a jugar en corto y otros a realizar mas envíos, es adaptarnos y ver en cada partido lo que tenemos.

¿Piensa que se juega como se entrena?

 Sí, al menos debería de darse la circunstancia de aplicar en el campo todo aquello que quieres transmitir en el entrenamiento. Si eres intenso entrenando lo vas a ser compitiendo y así funciona todo. Entrenas para mejorar en competición.

Para acabar, ¿qué expectativas tiene tanto a nivel personal como a nivel colectivo de cara a este curso 2019-2020?

A nivel persona no es otro que el de mejorar día a día, exigirme para poder exigir a mis jugadores y tratar de seguir creciendo como entrenador. Y a nivel colectivo seguir en la línea que vamos, trabajar partido a partido sin marcarnos otro objetivo que no sea el de ganar el partido que corresponda en cada momento, salvarnos lo antes posible y no renunciar nunca a nada.