El león sigue rugiendo en Sevilla

Allá por mediados del mes de marzo, Monchi regresaba al Sevilla FC, el hijo pródigo volvía a casa. Y, quizás, llegaba al barrio de Nervión en uno de los momentos más caldeados desde sus inicios en la directiva del club, pues la limpia de jugadores era inevitable. Con la ayuda de Joaquín Caparrós, como en los viejos tiempos, consiguió “salvar” una temporada difícil y, tras certificar la clasificación a Europa, se avecinaba la lluvia de traspasos. Un mercado que, como no podía ser de otra forma, comenzó con un fichaje al estilo del gaditano, Diego Carlos. El brasileño llegó sin hacer apenas ruido y ya se ha convertido en un fijo de la zaga sevillista. Tras el primer fichaje, llegaba la tarea más complicada de un director deportivo, el entrenador. Después de barajar muchos nombres, Julen Lopetegui se hacía cargo de un equipo en el cual la afición depositó toda su esperanza. Y así, sin hacer demasiado ruido, Monchi lo ha vuelto ha hacer. Su magia, siempre, será el mejor fichaje del Sevilla FC. Un total de 32 operaciones, algunas más festejadas que otras, han hecho que la plantilla sevillista vuelva a ilusionar a los suyos y poder optar a la cuarta plaza.

Las críticas, como se esperaba, han estado presentes durante todo el verano, aumentando tras las dos últimas caras nuevas. En mi opinión, son tan necesarias como incoherentes, pues deben de existir siempre como ejemplo de exigencia, pero la mayoría de veces no tienen ni pies ni cabeza. En este mercado, también se ha podido ver reflejada la virtud que tiene Monchi a la hora de vender. A jugadores calificados como descartes desde principios de julio, los ha ido colocando en diferentes conjuntos para hacer posible la llegada de nuevos integrantes.

En definitiva, el sevillismo, una vez más gracias a Monchi, encara la temporada con una ilusión que baña todo el barrio de Nervión. Porque, al final, como bien sabe el gaditano, lo importante son los que están en la grada cada domingo, los que viajarían hasta el fin del mundo por ver a su equipo jugar. A ellos son los que verdaderamente hay que cuidar, y no hay mejor manera de hacerlo que regalándole buen fútbol, casta y coraje. Un verano más, una temporada más, Monchi es la mayor ganga en la historia del Sevilla FC, una leyenda que, aunque la den por acabada, sigue rugiendo por las calles de Sevilla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.