El doble ascenso del Málaga CF

El 22 de agosto de 1999, la afición malagueña volvió a disfrutar del fútbol de élite. Y es que, tras muchos años de sinsabores, los boquerones pudieron ver el primer encuentro del Málaga CF en la máxima categoría. Habían pasado 10 años desde la última vez que un equipo de la ciudad costasoleña había competido en Primera División: el desaparecido CD Málaga, del que el Málaga CF tomó su relevo.

El camino del Málaga CF no fue sencillo. Y es que el club tras su refundación tuvo que arrancar desde Tercera División, pasando años complicados en la división de bronce. No obstante, a partir del año 1997 la suerte del combinado malacitano cambió. En apenas dos años, pasó de jugar en el pozo de Segunda División B a hacerlo en Primera División, tras haber protagonizado un histórico doble ascenso que tuvo como grandes artífices tanto al asturiano Ismael Díaz como al madrileño Joaquín Peiró.

El ascenso a Segunda División de la temporada 1997-1998

La temporada 1997-1998 era la tercera que, de forma consecutiva, pasaba el Málaga CF en el barro de la división de bronce del fútbol español. El conjunto boquerón se había quedado, en las dos temporadas anteriores, a las puertas de disputar la promoción de ascenso a Segunda División, tras finalizar en quinta posición en el Grupo IV de Segunda División B. Así las cosas, el gran objetivo de aquella campaña no era otro que dar un salto más, disputando la liguilla de ascenso.

Un objetivo que la directiva malaguista comenzó encomendando a Bartolomé Plaza: un técnico con una experiencia contrastada en la categoría de bronce, que llegaba a La Rosaleda con el aval de haber logrado grandes cosas a los mandos del Real Jaén. Sin embargo, no tuvo un paso demasiado fructífero en el Málaga CF. Apenas dirigió a los boquerones durante 13 compromisos ligueros en el Grupo IV de Segunda División B, con un saldo de seis victorias, tres empates y cuatro derrotas. Guarismos que dejaron a los blanquiazules en séptima posición, a tan solo dos puntos de la zona de promoción.

Buscando un revulsivo, el Málaga CF encontró a Ismael Díaz. Un técnico joven, que un año antes había conseguido el campeonato en el Grupo I de Segunda División B con el filial del Real Sporting de Gijón. El asturiano asumió el reto de sentarse en el banquillo de La Rosaleda, con el firme propósito de catapultar al equipo hasta la zona de promoción de ascenso a Segunda División.

Un objetivo que cumplió con creces. No en vano, el Málaga CF de Ismael Díaz consiguió resultados más que positivos en el complicado Grupo IV de Segunda División B, hasta finalizar en lo más alto de la tabla clasificatoria. Durante los 25 partidos que se sentó en el banquillo boquerón durante la fase regular, el asturiano consiguió 15 victorias, siete empates y tres derrotas: unos números para enmarcar y que permitieron que el equipo disputara la promoción de ascenso a Segunda División.

Y es que aquel equipo finalizó la fase regular en el Grupo IV de Segunda División B como campeón, tras haber sumado 73 puntos: seis más que el segundo clasificado, el Recreativo de Huelva. Los malaguistas saldaron el campeonato con un bagaje de 21 victorias, 10 empates y siete derrotas. Además, se convirtieron en el equipo más goleador de la competición, con 56 dianas: 15 de ellas de Basti, Pichichi del certamen.

Con el ánimo por las nubes, el Málaga CF afrontaba la promoción de ascenso a Segunda División. Los rivales en la liguilla del conjunto boquerón (que quedó encuadrado en el Grupo A) fueron el Terrassa FC (segundo del Grupo III), la SD Beasain (tercera del Grupo II) y el Talavera CF (cuarto del Grupo I). Rivales complicados, que iban a exigir lo mejor de los andaluces.

No comenzó mal la fase de ascenso para el Málaga CF, que en la primera jornada consiguió derrotar a domicilio a la SD Beasain por 1-2. Sin embargo, las cosas se torcieron en los siguientes dos encuentros, jugados ante el Talavera CF: 1-1 en La Rosaleda y 2-1 en territorio talaverano. Tropiezos a los que el conjunto andaluz consiguió darle la vuelta en la cuarta jornada, goleando a la SD Beasain por 4-0.

Así llegaba el Málaga CF a las dos últimas jornadas de aquella promoción de ascenso a Segunda División, donde le iba a tocar enfrentarse al Terrassa FC. Un equipo que, en la quinta jornada, superó con contundencia a los boquerones: 3-0. Las redes del malaguista Rafa se vieron perforadas por jugadores como Campuzano, Gallego y Vacas.

El ascenso, tras esa derrota, parecía una quimera. Y es que, en la última jornada, el Málaga CF dependía de diversos factores. Primero, tenía que vencer con contundencia al Terrassa FC; luego, tenía que esperar que el Talavera CF no consiguiera la victoria en su visita a la SD Beasain. Dos premisas que acabaron cumpliéndose, para delirio de la afición malacitana.

Los boquerones cuajaron un gran partido ante el Terrassa FC en La Rosaleda, consiguiendo un triunfo incontestable, por 4-1. En el minuto 16, los andaluces abrieron el marcador, después de que el argentino Pablo Guede convirtiera una pena máxima. Sin embargo, los catalanes empataron en el minuto 36, con gol de Méndez: un tanto que ponía el ascenso muy complicado. Sin embargo, el Málaga CF tiró de épica, para conseguir tres goles más: Luis Merino anotó en el minuto 44 y Pablo Guede firmó dos dianas más, en los minutos 47 y 65.

Ese triunfo por 4-1 ante el Terrassa FC y el empate final del Talavera CF ante la SD Beasain (1-1) auparon al Málaga CF hasta lo más alto del Grupo A, con 10 puntos. Así, los boquerones lograron el ascenso a Segunda División.

Campeón de plata en la temporada 1998-1999

Tras el ascenso a Segunda División, el verano de 1998 resultó bastante activo para el Málaga CF. Los boquerones no continuaron contando con Ismael Díaz en su banquillo: el artífice del ascenso se vio sustituido por el experimentado Joaquín Peiró. En cuanto a futbolistas, el cuadro andaluz mantuvo gran parte del bloque que dio el ascenso (Rafa, Bravo, Roteta, Movilla, Pablo Guede o Basti) y también incorporó a jugadores que aportaron un plus de calidad y esfuerzo. Jugadores como Catanha, Ruano, Rufete o Edgar, que marcaron diferencias en la división de plata.

El estreno de aquel equipo en el fútbol profesional fue positivo, logrando la victoria ante la SD Eibar en la jornada inaugural por 2-1. Los boquerones se mantuvieron firmes en el arranque del campeonato liguero, alternando victorias y empates. De hecho, llegaron a permanecer ocho jornadas sin conocer la derrota: su bagaje fue de cinco victorias y tres empates, números muy positivos para ser un recién ascendido.

El peor momento de aquel curso 1998-1999 para el Málaga CF llegó en la novena jornada. Fue entonces cuando el equipo sufrió su primera derrota del campeonato, llegando a enlazar hasta cuatro choques seguidos sin puntuar. Una dinámica negativa, de la que los pupilos de Joaquín Peiró consiguieron reponerse tras vencer al CD Logroñés por 3-2 en la decimotercera jornada del campeonato.

A partir de ahí, el Málaga CF consiguió erigirse en un equipo solvente y muy duro de batir. Los boquerones enlazaron un total de 17 jornadas seguidas sin conocer la derrota en Segunda División. En dicho intervalo, fueron capaces de situarse por primera vez en lo más alto de la tabla en la jornada 28: fue tras derrotar al RCD Mallorca “B” por 0-1. Un liderato que el equipo cedió de forma momentánea en la jornada 31, al caer en La Rosaleda ante el CD Badajoz por 1-2.

Sin duda, uno de los partidos clave de aquella temporada fue el siguiente, correspondiente a la trigésimo segunda jornada del campeonato liguero. Un duelo en el que el Málaga CF rindió visita a su gran rival hasta entonces en la batalla por el liderato de Segunda División: el Rayo Vallecano. Los boquerones no fallaron en el estadio de Vallecas, venciendo por 0-2 para volver a situarse en lo más alto. Una posición que no abandonarían más en todo el campeonato.

Jornada tras jornada, el Málaga CF siguió puntuando, abriendo brecha con sus perseguidores. El sueño del ascenso a Primera División cada vez era más real: circunstancia que se materializó el 30 de mayo de 1999. A cuatro jornadas para la conclusión del certamen, el conjunto malagueño celebró el salto a la máxima categoría. Fue con los suyos, ante el Albacete Balompié.

En aquel histórico y decisivo duelo en La Rosaleda ante los manchegos, el Málaga CF logró la victoria por 3-2. No fue una victoria sencilla, ya que el Albacete Balompié golpeó primero: nada más decretarse el arranque del choque por parte de Undiano Mallenco, Luque batió a Rafa. Sin embargo, los malaguistas reaccionaron, consiguiendo tres goles antes del descanso: anotaron Bravo (en el minuto 11), Edgar (en el minuto 17) y Agostinho (en el minuto 37). Ya en la segunda mitad, los albaceteños recortaron distancias con el gol de Chavo Díaz.

Con el pitido final, se desató la locura en La Rosaleda. Y es que el Málaga CF, un recién ascendido a Segunda División, acababa de lograr la gesta de dar el salto a la máxima categoría. La temporada 1998-1999 se coronó, además, con la consecución del título en la división de plata: los chicos de Joaquín Peiró pudieron hacerse con 79 puntos tras 42 jornadas, siendo su bagaje de 22 victorias, 13 empates y siete derrotas. Marcó 72 goles: 26 de ellos obra de Catanha, Pichichi.