Antonio Calderón, calidad al servicio de equipos modestos

Antonio Calderón Burgos (Cádiz, 02-06-1967) fue un futbolista con una gran calidad, que dejó huella en los equipos en los que jugó. Su viaje comenzó en el equipo de su tierra, el Cádiz CF: un conjunto con el que disfrutó de sus primeras experiencias en la máxima categoría de nuestro fútbol. Una competición en la que también brilló tanto con el RCD Mallorca como con el Rayo Vallecano. Tras una prolongada etapa en Segunda División en la UE Lleida, colgó las botas en Escocia.

La trayectoria deportiva de Antonio Calderón arrancó en los escalafones inferiores del Cádiz CF. Un club por el que fue progresando hasta poder dar el salto al primer equipo en la temporada 1986-1987, debutando en la fase decisiva por la permanencia. Cuatro fueron los encuentros que afrontó con el Submarino Amarillo, ayudando a que el equipo lograra la permanencia en la conocida como liguilla de la muerte.

De cara al curso siguiente, Antonio Calderón tuvo como entrenador al uruguayo Víctor Espárrago. Un técnico que le dio bastante continuidad, alineándolo a lo largo de 20 compromisos ligueros. En ellos, el futbolista acumuló 1658 minutos sobre el rectángulo de juego, logrando un gol: el primero en la élite, ante el Real Betis en la jornada 29. Continuó en las filas cadistas en la temporada 1988-1989, aportando su granito de arena para lograr la permanencia: afrontó 25 encuentros, logrando otro gol.

Tras dos temporadas completas en el Cádiz CF, Antonio Calderón recaló en la disciplina del RCD Mallorca en el curso 1989-1990. En su primer curso en el cuadro balear, el gaditano fue determinante para que el equipo acabara en la zona tranquila de la tabla clasificatoria: logró cuatro goles en 37 partidos. Menor continuidad en el combinado bermellón tuvo en la temporada 1990-1991, en la que participó en 25 partidos. Una campaña en la que, pese a todo, obtuvo el subcampeonato de la Copa del Rey tras caer en la gran final ante el Club Atlético de Madrid.

La siguiente parada de su carrera deportiva estuvo en el Rayo Vallecano. Un equipo con el que se comprometió en la temporada 1991-1992, en Segunda División. Los vallecanos consiguieron dar el salto a la máxima categoría, de la mano de José Antonio Camacho: no en vano, finalizaron en segunda posición en la división de plata. Un hito en el que Antonio Calderón desempeñó un papel importante, al anotar nueve goles en 36 partidos: marca que lo situó como el segundo máximo realizador de los franjirrojos.

Con estas credenciales, disfrutó nuevamente de la máxima categoría del fútbol español. En el cuadro vallecano, Antonio Calderón gozó de muchísima continuidad en las siguientes dos campañas: 31 partidos en la 1992-1993 y 37 encuentros en la 1993-1994, logrando en ambas cinco dianas. En aquella segunda temporada no pudo evitar que los madrileños regresaran a Segunda División.

No obstante, el gaditano continuó en la disciplina del Rayo Vallecano, contribuyendo a que el equipo ascendiera nuevamente a Primera División en la temporada 1994-1995. Su aportación fue clave: disputó 35 encuentros, materializando seis goles. Así las cosas, se mantuvo en el cuadro madrileño en la temporada 1995-1996, logrando la permanencia. Un logro para el que aportó dos goles en 39 partidos.

Fueron sus últimos encuentros en Primera División, ya que a partir de la temporada 1996-1997 Antonio Calderón pasó a jugar en las filas de la UE Lleida, en Segunda División. Durante cuatro campañas se mantuvo en el cuadro ilerdense, peleando por la zona alta en los cursos 1997-1998 y 1999-2000. En total, disputó con este conjunto 146 compromisos oficiales, anotando 20 goles.

En la temporada 2000-2001 y con una experiencia más que contrastada en el fútbol español, Antonio Calderón afrontó una atractiva aventura en su carrera: recaló en Escocia. Su primera parada fue el Airdrieonians, un conjunto en el que afrontó media campaña, conquistando la Scottish Challenge Cup ante el Livingston en la tanda de penaltis. Fue alineado de inicio en dicha final, manteniéndose durante 108 minutos sobre el rectángulo de juego.

Su buen hacer en este conjunto no tardó en llamar la atención del Kilmarnock, de la máxima categoría. Así, a mediados de curso Antonio Calderón recaló en este conjunto. Un equipo con el que estuvo cerca de levantar otro título, pues obtuvo el subcampeonato de la Copa de la Liga, cayendo en la final ante el Celtic FC.

Las últimas temporadas de su carrera como futbolista las pasó en el Raith Rovers: un conjunto en el que, en los cursos 2002-2003 y 2003-2004 ejerció como jugador-entrenador. Fue una etapa fructífera, ya que logró un ascenso tras consagrarse campeón de la Scottish Football League Second Division en 2003 y la Fife Cup en 2004.