1935: el año en que el fútbol andaluz logró todos los títulos en juego

En los años que marcaron el desarrollo de la Liga en nuestro país, dos fueron los equipos andaluces que llegaron a formar parte de la competición: el Real Betis y el Sevilla FC. Dos equipos que, en la temporada 1934-1935 vivieron una campaña de ensueño, logrando dos importantes hitos en su historia. Los béticos se consagraron campeones ligueros; los sevillistas se alzaron con el título copero. Éxitos que provocaron que, en 1935, el fútbol andaluz acabara conquistando todos los títulos en juego.

La Liga del Real Betis

El Real Betis cuajó un año brillante en Primera División. Los béticos tenían un equipo serio, sólido y solvente. Mérito, en primer lugar, del desempeño desde el banquillo de su entrenador, el irlandés Patrick O’Connell. Un técnico con experiencia en nuestro fútbol que, año a año, había sido capaz de conformar un equipo de garantías. Asimismo, aquel conjunto bético tenía una columna vertebral formada por experimentados futbolistas vascos: Urquiaga,  Areso, Aedo, Larrinoa, Unamuno y Lecue.

Con esos mimbres, el Real Betis se erigió en el gran dominador del campeonato liguero, prácticamente desde el principio hasta el final del mismo. Pocos adversarios fueron capaces de toserle a los heliopolitanos, que jornada a jornada consiguieron afianzarse y asentarse en un liderato que no cedieron desde el momento en que lo acabaron asumiendo. Así, los andaluces se situaron en lo más alto desde la tercera jornada y hasta la última del certamen.

El arranque de competición de aquel equipo resultó fulgurante. No en  vano, el Real Betis obtuvo los dos puntos en juego en las primeras cinco jornadas del campeonato: fue su mejor marca del certamen. Así, los pupilos de Patrick O’Connell derrotaron a rivales como el Madrid (0-1), el FC Barcelona (2-1), el Arenas de Guecho (0-3), el Valencia CF (3-0) y el Donostia (1-0). Una racha brillante, que se truncó en la sexta jornada, tras la derrota sufrida en casa del Athletic de Madrid, por 4-2.

Tras ese tropiezo ante los colchoneros, el Real Betis volvió a enlazar seis encuentros seguidos puntuando: su bagaje fue de cinco victorias y un empate. Todo ello, tras doblegar a rivales como el Real Oviedo (2-1, en la jornada 7), el Athletic Club (1-0, en la jornada 9), el Sevilla FC (0-3, en la jornada 10), el Racing de Santander (3-1, en la jornada 11) y el Madrid (1-0, en la jornada 12). El empate de dicho intervalo se produjo visitando al RCD Español, en la jornada 8: 1-1.

El momento más complicado,  en cuanto a resultados, para aquel Real Betis llegó en las siguientes semanas. Y es que, a finales de febrero y a comienzos de marzo de 1935, los heliopolitanos hilaron tres encuentros sin vencer. Cayeron ante el FC Barcelona (4-0, en la jornada 13) y el Valencia CF (3-1, en la jornada 15); empataron ante el Arenas de Guecho (0-0, en la jornada 14).

Una racha de la que el Real Betis de Patrick O’Connell supo levantarse a lo campeón, logrando el triunfo en cuatro partidos seguidos: 2-4 ante el Donostia en la jornada 16, 2-0 ante el Athletic de Madrid en la jornada 17, 0-1 ante el Real Oviedo en la jornada 18 y 5-0 ante el RCD Español en la jornada 19. Los dos siguientes encuentros se saldaron con empates: 0-0 ante el Athletic Club en la jornada 20 y 2-2 ante el Sevilla FC en la jornada 21.

Así las cosas, el Real Betis llegaba a la última jornada del campeonato como líder, dependiendo de sí mismo para conseguir el título. Los verdiblancos sumaban 32 puntos tras la disputa de las 21 jornadas del certamen: un punto más que el Madrid, segundo clasificado. Para conseguir el campeonato, los heliopolitanos debían doblegar a domicilio al Racing de Santander en la última jornada.

Los béticos cumplieron de forma sobresaliente con su objetivo en tierras cántabras, el 28 de abril de 1935. No en vano, los pupilos de Patrick O’Connell se impusieron al Racing de Santander por un incontestable 0-5. Aquella victoria estuvo sustentada en los tantos de Caballero (autor de un doblete, en los minutos 2 y 63) y de Unamuno (autor de un hat-trick, en los minutos 5, 35 y 66).

De este modo, el Real Betis cantó el alirón en Santander. Un triunfo para la historia verdiblanca: supuso la consecución de la única Liga del palmarés bético. Un triunfo que fue, además, el primer gran hito del fútbol andaluz en aquel año 1935.

El Sevilla FC y su primer título de Copa

La temporada 1934-1935 marcó el debut del Sevilla FC en la máxima categoría del fútbol español. Los nervionenses habían ascendido a Primera División una temporada más tarde, después de haberse consagrado campeones en la división de plata. El club, en su primer año compitiendo al máximo nivel, confió en el bloque y el cuerpo técnico del ascenso. Una apuesta acertada, ya que consiguió mantenerse sin demasiados sobresaltos en el curso de su estreno.

No obstante, el gran momento del Sevilla FC en aquel histórico año 1935 para el fútbol andaluz no llegó en el campeonato de Liga, sino en la Copa de España. No en vano, el conjunto nervionense fue superando rondas hasta plantarse en la gran final del torneo del k.o. ante el CE Sabadell. Un oponente al que los sevillanos doblegaron para hacerse con su primer cetro copero.

El camino hacia aquel título copero para el Sevilla FC comenzó en octavos de final, midiéndose a doble partido al Madrid. La ida, celebrada en Nervión, se saldó con victoria local por 1-0. Campanal I logró el tanto del triunfo hispalense, tras perforar las redes de Alberty en el minuto 22. En la vuelta, disputada en Chamartín, los dos equipos acabaron firmando las tablas: nadie pudo mover el 0-0 del marcador.  

De este modo, el Sevilla FC accedió a cuartos de final de la Copa de España, donde su rival fue el otro grande de la capital de España: el Athletic de Madrid. El duelo de ida se disputó en el Metropolitano, donde ambas escuadras igualaron a dos goles: por los locales marcaron Elicegui y Lafuente; para los visitantes, Bracero consiguió los dos tantos. En  la vuelta, los sevillistas se impusieron a los colchoneros por 3-2. Todo ello, gracias a los goles de López, Tache y Torrontegui.

Tras superar a los dos equipos de la capital de España, el Sevilla FC accedió a las semifinales de la Copa de España, siendo además el único equipo de Primera División que continuaba con vida en el certamen. Su rival en la penúltima instancia del torneo del k.o. fue CA Osasuna. Un complicado oponente, al que los andaluces superaron en los dos choques de la manga.

La ida se disputó en Nervión, donde el Sevilla FC dio un paso de gigante para acceder a la finalísima: superó a CA Osasuna por un incontestable 4-1. Una victoria que tuvo como protagonistas a Tache (autor de un doblete), Euskalduna (de penalti) y López. El duelo de vuelta, en territorio pamplonica, acabó con nueva victoria nervionense: 0-1. Bracero fue el autor del gol del triunfo andaluz.

Así las cosas, el Sevilla FC se plantó en la gran final de la Copa de España. Su rival fue el CE Sabadell, que había apeado a equipos como el Celta, el Real Betis o el Levante para llegar al partido decisivo. Un  encuentro que se celebró en Chamartín, el 30 de junio de 1935 y que levantó una enorme expectación entre la afición sevillista.

Los jugadores no fallaron, conquistando el entorchado copero tras cuajar un encuentro muy completo. Y es que el Sevilla FC logró el título tras superar al combinado arlequinado por 3-0. Los tantos sevillistas en Chamartín fueron obra de Campanal I (por partida doble, en los minutos 35 y 71) y de Bracero (en el minuto 87).